IV
La cena en familia ha tocado a su fin y Naoko ayuda a su madre a recoger la mesa. Los gritos de un presentador televisivo japonés llegan hasta la cocina, desde el salón donde su padre observa con un gesto de reprobación lo que sucede en la pantalla del televisor. En la cocina Naoko y su madre mantienen la siguiente conversación, procurando hablar lo más bajo posible:
-¿Cómo se encuentra ahora?
-Está perdiendo la poca memoria que le queda por momentos. Pero se niega a reconocerlo.
-Me preocupan sus silencios.
-¿Sus silencios?
-Sus silencios. Durante la cena no ha dicho una sola palabra que no hayas intentado sacarle tú. Ni siquiera se ha interesado por como me iban las cosas en Toronto. Tampoco vino a recogerme contigo al aeropuerto. No comprendo nada.
-Tu padre nunca más volverá a ser el mismo, Naoko. Es hora de que vayamos aceptándolo. Su enfermedad es degenerativa e irá a más, es posible que dentro de unos meses comience a olvidar caras familiares, todavía es pronto para saber exactamente cuando, pero ocurrirá.
Naoko enmudeció. Miró a su madre con una expresión de absoluta indiferencia. Entonces le dio la espalda, se dirigió a la puerta de entrada, y alcanzando su abrigo del perchero salió a la calle con el quinto cigarrillo del día colgando entre sus labios.
1 aviones de papel:
jo! quiero más!! : )
Saludos!
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